Cada botella es el resultado de un proceso artesanal meticuloso, donde la paciencia y el respeto por los ingredientes son los pilares fundamentales.
No hay atajos en la elaboración de Aluen Gin. Cada paso del proceso es supervisado personalmente por nuestro maestro destilador, garantizando que cada lote cumpla con los estándares más exigentes de calidad y sabor.
Cada botánico es seleccionado a mano en su momento óptimo de cosecha. Trabajamos directamente con productores locales y recolectamos especies silvestres de los valles patagónicos, garantizando la frescura y calidad de cada ingrediente.
Los botánicos se macerán en alcohol neutro de alta pureza durante un período cuidadosamente controlado. Este proceso permite que los aceites esenciales y aromas se integren de manera gradual y equilibrada, sin apresurar la extracción.
Utilizamos alambiques de cobre artesanales de pequeño volumen. El cobre no es solo tradición: actúa como catalizador natural que elimina impurezas y aporta suavidad al destilado. Cada destilación es monitoreada en tiempo real por nuestro maestro destilador.
La destilación produce tres fracciones: cabeza, corazón y cola. Solo el corazón, la fracción más pura y aromática, es seleccionada para el producto final. Este proceso requiere experiencia y sensibilidad para identificar el momento exacto del corte.
El destilado se diluye con agua pura proveniente de fuentes patagónicas, reduciendo el alcohol hasta la graduación final. El agua no es un ingrediente menor: su pureza y mineralidad influyen directamente en el carácter final del gin.
Antes del embotellado, el gin reposa en tanques de acero inoxidable para que todos los aromas se integren y el perfil de sabor alcance su equilibrio final. Cada botella es llenada, tapada y etiquetada a mano en nuestra destilería.
Producimos en lotes de máximo 200 botellas para garantizar el control de calidad en cada etapa del proceso.
No utilizamos colorantes, saborizantes artificiales ni aceleradores. Solo botánicos naturales, agua y tiempo.
Cada lote pasa por un riguroso análisis sensorial antes de ser aprobado para el embotellado y distribución.